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43.2 NUEVOS PRODUCTOS - CICLOMETICONAS: ¿DE QUÉ ESTAMOS HABLANDO?

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Ciclometiconas: ¿de qué estamos hablando?

La limpieza de capas pictóricas “difíciles” como los acrílicos es un reto bastante complejo: no sólo estamos en presencia de una elevada sensibilidad a los disolventes de media y alta polaridad, sino que tenemos que añadir, además, una fuerte interacción con el agua, que a menudo se ha utilizado sin tomare en cuenta los efectos de lixiviación con respecto a los tensoactivos presentes en la composición de las capas pictóricas.
Desafortunadamente los sistemas acuosos son también muy eficientes en la eliminación de las partículas que se depositan en los acrílicos, y esta es precisamente la cuestión: ¿cómo se puede limpiar con medios acuosos un material demasiado sensible no sólo al agua, sino también a los disolventes?
Este dilema ha desencadenado la fantasía de uno de los químicos estadounidenses más sensibles con respecto a este tipo de problemáticas, Richard Wolbers, que han sacado de la chistera unos materiales hasta ahora desconocidos como las ciclometiconas. En un primer taller celebrado en el Getty Conservation Institute de Los Ángeles en 2009, y en otro posterior en el MoMA de Nueva York en 2011, se presentó la química de estos fluidos especiales y su potencialidad en el sector de la restauración.
Dos ponencias con ocasión del VII Congreso “Color y Conservación”, en el Politécnico de Milán el pasado mes de octubre, estimularon todavía más el interés de los muchos asistentes: Lagalante y Wolbers aportaron su experiencia con algunas de estas sustancias, precisamente en la limpieza de los acrílicos, mientras que Stavroudis describió varias técnicas de utilización de las mismas [1].

Como todos sabemos, no hay estudios específicos para el sector de la restauración, sino más bien para sectores mucho más ricos (ej. la cosmética) que son una interesante fuente de nuevas ideas. La ventaja principal que brinda la cosmética es que sus productos, como se utilizan para aplicarlos en el cuerpo humano, están sometidos a pruebas profundizadas en cuanto a su toxicidad: los costes elevados de estos estudios clínicos se compensan con los enormes retornos económicos.
Quizás no todo el mundo sepa que el espesante para disolventes más empleado en la restauración, el Carbopol, nació y se utiliza (¡en gran cantidad!) para la producción de geles para el pelo, champús, acondicionadores y jabones en gel.
Sin embargo, una gran innovación de los últimos veinte años es la de los disolventes silicónicos y de sus geles: materiales con una polaridad muy baja que no interfieren con los tejidos humanos pero que pueden funcionar como transportadores (carriers) de principios activos.
Estos disolventes no son químicamente diferentes de otra clase de sustancia ya conocida y muy utilizada en la restauración: los siloxanos. Con este término nos referimos, sin embargo, a unos polímeros integrados por decenas o centenares de monómeros, con pesos moleculares de muchos millares de umas, no volátiles y fuertemente hidrofóbicos, utilizados como protectores permanentes para los materiales pétreos.
Aquí, en cambio, hablaremos de fluidos con pesos moleculares de entre 200 y 400 umas, y que evaporan por completo de las superficies tratadas, y de sus geles. 
La inspiración genial de Wolbers consiste en el hecho de tomar en cuenta la capacidad de transporte de estos geles a base de silicona incluso para poner en contacto la capa acrílica hipersensible con micro gotas de soluciones acuosas, que por lo tanto pueden limpiar, pero no difundir en el interior, ni tampoco extraer, los tensoactivos que integran la película pictórica.
Estos materiales se presentan en la última publicación de Paolo Cremonesi, editada por Il Prato, cuyo título es “Proprietà ed esempi di utilizzo di materiali siliconici nel restauro di manufatti artistici” (Propiedades y ejemplos de utilización de materiales a base de silicona en la restauración de obras de arte). Esta publicación recopila las experiencias de varios restauradores que participaron en los cursos de actualización, ya en su 3ª edición, organizados por Cremonesi y Wolbers cuyo título es “Solvent-Surfactant Gels y Emulsiones”.

Con el término ciclometiconas nos referimos a un grupo especial de moléculas, que pertenecen siempre a las siliconas, en las cuales el esqueleto, integrado por una cadena de átomos de silicio y oxígeno, forma un anillo. En comercio se encuentra el compuesto con 4 átomos de silicio (en el cual se enlazan 2 grupos de metilo, -CH3), y 4 de oxígeno, llamado D4 (se prefiere esta abreviatura con respecto a su nombre completo, es decir octametilciclotetrasiloxano), que aparece aquí al lado.
En los cursos de Wolbers-Cremonesi, sin embargo, se propone el término inmediatamente superior, con 5 grupos Si-O, llamado D5, que tiene una menor volatilidad y un punto de ebullición más elevado  (210°C con respecto a los 175°C del D4). Sin embargo, la diferencia más importante entre los dos disolventes es, la ausencia declarada de riesgo, según el Reglamento CPL, del D5, mientras que en el D4 aparece la frase H361 “Se sospecha que puede perjudicar la fertilidad o dañar al feto.”, además de ser inflamable. No obstante su lenta evaporación y su mayor persistencia en el interior de las capas pictóricas, explica la fuerte preferencia que atañe al D5.

Otro producto presentado en los cursos de actualización, y bien descrito en el texto,